Ya lo dijo la sagaz y erudita Leire Patín: “Acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE". Nos es para menos.
Acontecimiento histórico sin precedentes que, sin duda, supera con creces otros acontecimientos históricos de menor relevancia y repercusión como, por ejemplo, el fin de la Segunda Guerra Mundial, la caída de la URSS o los atentados del 11 de septiembre de 2001, entre otros.
Es una oportunidad insólita cuyas consecuencias a corto y medio plazo son evidentes: fin del calentamiento del planeta, erradicación de enfermedades, lucha incansable contra el hambre y un crecimiento económico sostenible.

La confluencia de dos liderazgos progresistas producirá un desbordamiento de China que terminará colapsada por sus propias contradicciones internas al no poder competir con este nuevo Leviatán.
Los países árabes renunciarán a la bomba atómica y rogarán porque Occidente los integre en esta nueva forma de hacer política, en un nuevo progresismo que derribará barreras nacionales, la ambición y la intolerancia. Los islamistas integristas se convertirán en moderados y desearán formar parte de este proceso de modernización ideológica, sin resentimientos ni antiguos recelos.
Por otro lado, ETA terminará cegada, abandonará las armas. Ya no se sentirá vasca, ni española, ni europea. Sus energías nacionalistas se proyectarán hacia un nuevo nacionalismo liberal: el euroamericanismo.
Las consecuencias a largo plazo no podrán ser más halagüeñas y óptimas para el interés general: reparto de riquezas; los pobres empezarán a vivir como ricos y los ricos como socialistas. La nueva ideología socialista- demócrata será imitada en otras partes del mundo con similares resultados.
El sueño kantiano se cumplirá: una Federación Mundial de Estados republicanos donde el despotismo y la injusticia no tendrá cabida. Europa y América se fusionará y un líder, por supuesto, progresista, velará y dirigirá los designios de Europamérica. Kant se enorgullecería.
El mundo está a punto de presenciar un acontecimiento histórico, único e inigualable. Los historiadores ya están discerniendo en que en el año 2010 empezará una nueva era donde la justicia, la democracia y la libertad se extenderá por todo el planeta. Si la Edad Contemporánea empezó con una insípida Revolución Francesa, es justo que este acontecimiento inaugure la Edad Poscontemporánea.
Tan sólo le pido a la vida que me deje vivir muchos años y pueda decirles a mis nietos: “Yo lo viví”.
“La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe”.
Jacinto Benavente